El término “cristiano” es usado en tres ocasiones en el Nuevo Testamento, lo vemos en Hechos 11:26; Hechos 26:28, y 1 Pedro 4:16. Esta es la palabra con la que se identificaban a los seguidores de Jesucristo, siendo en Antioquía la primera vez que se les llamo así,  como lo dice Hechos 11:26. Esto fue, debido a que el comportamiento, servicio y forma de hablar de sus seguidores fueron como los de Jesús. Ser seguidores de Cristo es lo que nos identifica como cristianos, y eso implica poner como prioridad a Dios en nuestras vidas, implica copiar su carácter y seguir su ejemplo de humildad, servicio y obediencia al Padre; demostrando principalmente que servir es amar, porque quien ama sirve.

Sirve como Cristo

Una de las cosas que más caracterizó a Jesús como un verdadero líder fue la del servicio a los demás. Lo mismo hicieron sus discípulos, dedicaron su tiempo, sus dones, sus recursos, sus energías y todo lo que tenían para la fundación y mantenimiento de la iglesia primitiva. No escatimaron en nada, ni siquiera en dar sus propias vidas. El servicio de Cristo para con nosotros es el ejemplo de esto, como nos lo dice en Marcos 10:45: «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos». Por eso siendo su seguidor; sirve como Cristo.

Toma tu cruz y sírvele

Cuando hablamos de tomar nuestra cruz y seguirle, implica todas estas cosas, implica morir a nosotros mismos, apartar nuestro ego y ese deseo interior de ser el servido para ser el servidor. Nuestro servicio debe ser el producto de nuestro amor a Dios, al prójimo y por consiguiente a la obra del Señor, y todo esto no con la intención de ganar algo sino en respuesta al amor que Dios nos ha demostrado en Cristo. Ser parte de un ministerio debe ser nuestro mayor anhelo por el gozo que nos debe invadir al comprender el increíble amor que Cristo nos has mostrado.

Sirvamos con gozo

Dios nos llama a servirnos unos a otros en la iglesia, poniendo nuestros dones a disposición de los diferentes ministerios, pues este servicio contribuye a la unidad del cuerpo de Cristo. Dicha unidad es una parte importante de nuestro testimonio como cristianos, al estar en comunidad sirviendo gozosamente. Pero entendamos que debe ser gozosamente, el gozo debe estar en que lo haces para Dios; por amor a Dios y a tu prójimo, el valor del mismo lo dará quien conoce los corazones. Sirvamos, pero con un espíritu de humildad y amor fraternal (Filipenses 2:1-4).

Objetivo de tu servicio

El apóstol Pablo hablando de los dones que nos son dados, en Efesios 4:12 dice que son para perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios. Claramente enfatiza la meta de fortalecer todo el cuerpo de Cristo, no solo las partes. La idea es que podamos ayudarnos a crecer mutuamente, y a su vez que todo el cuerpo crezca en unidad. Dios nos otorga los dones según su gracia, para ser ejercidos en su poder, no como un medio de realización personal, sino para el crecimiento de su iglesia, para que podamos crecer en unidad.

¿Cuál es tu don para servir?

Como mencione anteriormente, el objetivo del servicio es el fortalecer el cuerpo de Cristo, no nuestra realización personal. Esto significa que servimos donde el cuerpo necesita ser fortalecido. El que Dios te dé dones específicos para usarlos sirviendo a los demás no debe limitarte, pues Dios nos capacita para hacer lo que debe hacerse. Por eso mi consejo hoy para ti, es que te pongas manos a la obra y empieces a servir, no te quedes pensando y/o esperando averiguar cuál es tu don para servir. Muchas veces descubrimos nuestros dones sirviendo.

Indudablemente siempre hay más necesidades que obreros dispuestos; esto fue cierto en los tiempos de Cristo, y sigue siendo una verdad hoy en día (Mateo 9:37). Esto es debido a que siempre hay una necesidad en la iglesia local. Siempre hay mucho trabajo por hacer, desde evangelizar a la comunidad (a lo cual somos llamados todos como lo dice Hechos 1:8), hasta la limpieza. Pregúntale al liderazgo de la iglesia acerca de las necesidades de la misma. Pregunta qué trabajos se pueden hacer, y si estás en la capacidad de hacerlo, hazlo con gozo en el Señor.

Sirve ya!

Como ya tenemos claro que debemos servir porque así Dios lo manda; porque servir es un privilegio mayor que el ser servido, y porque la iglesia lo necesita para su fortalecimiento, entonces ¿Qué esperas? Comienza a servir ya! Hay muchas áreas donde puedes servir, solo debes tener la motivación adecuada la cual es honrar a Dios, crecer en Cristo y alcanzar a otros. Todo se resume en amor a Dios, a su obra y al prójimo, vamos ve y practícalo. Ofrece tu servicio como Cristo ofreció su vida por ti.

Dios te Bendiga!

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Emilio

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Redactor

Emilio Pérez, Sirve en el Ministerio de Evangelización y el Ministerio de Media de ILaCuesta, Estudiante de SEFOVAN, Casado con Jesika, Padre de una Maravillosa niña, Ingeniero en Informática, Licenciado en Educación Mención Computación, Amante de la Cristología y de la Apologética. Predica Juan 3:16

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